La Cistérniga


VIAJE AL INFINITO
20 Abril 2008, 6:08 pm
Archivado en: Opinión

VIAJE AL INFINITO

Ya sé que este no es uno de esos en los que cuentas tu vida pero voy a aprovechar estas líneas para contar algo que me ocurrió el pasado viernes 18 de abril.


Eran las 14:30 y me encontraba esperando, junto con otras 10 personas, al autobús número 13 en la Plaza del Carmen (Delicias). Por un día podría llegar a comer a una hora decente ¡qué ingenuidad la mía!.

Cuando el bus llegó a nuestra parada estaba completamente lleno, no entraba nadie más. A pesar de ello, la gente hacía cola pacientemente y yo, que estaba la última, lo veía venir. Los cuatro del final tuvimos que quedarrnos en tierra. No porque el autobusero nos dijese que no subiésemos, todo lo contrario, nos invitó a ser una más de las sardinas de la lata. No montamos por considerar que el oxígeno que puede caber en ese tipo de vehículos no sería suficiente para todos, y porque pensamos que pagando el billete tendríamos asegurado llegar al destino pero…¡con vida!.

No queríamos quedarnos a comer en un banco de la plaza, así que preguntamos al amable conductor si había otro autobús de refuerzo. No lo sabía. Le pedimos que llamase a la central para consultarlo. No lo hizo. Olvidábamos que le pagan por pilotar, no por hablar por la radio. Así que, como auténticos aventureros, decidimos esperar al que debía llegar detrás. Y llegó. Pero no paró. Gritamos, saltamos, agitamos las manos, pero nada, se marchó. Los cuatro nos quedamos en la marquesina sin saber que hacer porque el siguiente 13 tardaría una hora en llegar. En ese momento frenaba frente a nosotros el C1, lo cogimos para que nos llevara hasta la Calle Cigüeña, hasta el número 18. Allí esperamos, más hambrientos, más cansados y de peor humor. El autobús por fin llegó pero…¡que sorpresa la nuestra, también estaba a rebosar! Tuvimos que subir, no quedaba otra opción. Pagamos religiosamente nuestro viaje y buscamos un hueco para respirar. Y para acabar, tras todo el tiempo de espera, el aburrimiento y la rabia contenida, una simpática viajera reclamó a uno de mis compañeros de experiencia que se quitase la mochila porque le estorbaba. ¡Señora!, si no tengo sitio para moverme, ¿cómo pretende que me la quite? Por ganas no es, se lo aseguro, porque pesa lo suyo.

FIN


Pedimos que se mejoren el servicio de transporte de La Cistérniga, por lo menos que pongan refuerzos en las horas más conflictivas porque los cirriosos también pagan el autobús.


Por otro lado, debemos dar las gracias a todos los que han hecho posible la instauración de dos nuevos horarios: las 6:55 y las 03:00 horas.


Aún no hay comentarios por mucho
Deja un comentario



Deja un comentario
Línea y párrafo se rompe automáticamente, direcciones email nunca se muestran, permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>